¡Pero que tenemos aquí señores! ¡Qué loco volver a encontrar y tener acceso al blog que comencé en mi adolescencia! ¿Diez años? Wow, tomó tiempo pasar por aquí nuevamente. Debo confesar que me dió mucha gracia y un poco de vergüenza leer los escritos que una vez hice (¿¡que manera era esa de escribir y expresarme!? Jaja), pero también me provocó mucho agradecimiento y ánimo, al recordar una Agustina apasionada por Jesús, sus enseñanzas y su buena noticia de Salvación. ¡Cuantas cosas han sucedido a lo largo de estos diez años! Dos cosas que han permanecido, y aun una tercera que sigue en pie: Mi pasión por Jesús, mis escritos y mi ganas de servir a otros con esto. A lo mejor, nadie llega a leerme, o tal vez si, pero mientras le encuentro un poco de sentido a esto y preguntarle al Señor que quiere hacer aquí; dejaré estas líneas como recordatorio de que Dios ha sido fiel, y que El sigue permitiéndome vivir experiencias e historias de vida asombrosas de su mano que pueden ser eco de otras que anden por ahí. Tal como lo dice una canción que me encanta: “¡Tengo mil historias (para contar) de tu fidelidad!” Y aun quedan muchas por contar, si esa es su voluntad.
Agustina

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